Estos días me he dado cuenta de algo que me parece muy bonito: a veces descubrimos que no estamos empezando de cero, simplemente estamos aprendiendo a utilizar nuestras habilidades desde otro lugar.
He descubierto una nueva habilidad que me apasiona y que estoy segura de que puede dar muchos frutos. Y, al mismo tiempo, cuanto más aprendo, más consciente soy de todo lo que no sé y de todo lo que todavía me queda por aprender.
Y, curiosamente, eso no me frustra. Me motiva. Porque creo que aprender también consiste en aceptar que siempre vamos a estar en proceso.
Durante mi carrera y formación como actriz trabajé muchísimo la escucha activa. Siempre he considerado que escuchar de verdad es una de las herramientas más importantes que tenemos para relacionarnos con los demás. Pero nunca imaginé hasta qué punto esa misma habilidad podía trasladarse al mundo de las ventas.
Y cuanto más avanzo, más veo que todo está conectado. La comunicación, la empatía, la capacidad de observar, entender al otro y hacer las preguntas adecuadas… habilidades que creía que pertenecían a un ámbito concreto, ahora las estoy descubriendo desde otra perspectiva.
Además, he tenido la oportunidad de hacer mi primera entrevista mucho antes de lo que esperaba. Independientemente del resultado, me quedo con algo que para mí tiene muchísimo valor: la oportunidad, la confianza y, sobre todo, haberme atrevido a dar el paso.
Porque al final, muchas veces esperamos a sentirnos preparados para empezar algo, cuando quizá es empezando cuando realmente nos preparamos.
Así que sigo. Con muchas ganas, con mucho foco, con humildad y con la certeza de que todavía me queda muchísimo por aprender. ❤️🔥